La carrera por la Premier League no da tregua. Tras la victoria del Arsenal, el Manchester City llegaba al Hill Dickinson Stadium con la presión de no poder permitirse un fallo si quería mantener vivo el sueño del título. Sin embargo, el conjunto de Pep Guardiola se enfrentó a un Everton que lo complicó y le arrancó dos puntos, tras un emocionante resultado de 3-3.