La final de la Copa Africana de Naciones dejó una escena que se volvió viral por lo inusual: en pleno cierre del partido, se vio un lamentable intento de interferir con la rutina del arquero de Senegal cuando buscaba secarse las manos con una toalla. La secuencia incluyó a varios recoge pelotas y también a personas del entorno marroquí, en un episodio que terminó en empujones, reclamos y tensión al borde de la cancha.
El incidente fue tan comentado que medios y panelistas en televisión lo calificaron como “petty” y “nonsense” por el nivel de provocación, y se convirtió en tema de debate sobre conducta en partidos de máxima presión: si hay una zona gris alrededor del campo, cualquier detalle puede escalar en segundos.
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En ese contexto entra el argumento del periodista Richard Méndez, quien habló sobre lo sucedido en el podcast La Copa al Día, de Unanimo Deportes. Méndez sostiene que si FIFA no quiere que situaciones así “se salgan de las manos”, tiene que ser más estricta con lo que ocurre alrededor del terreno de juego: desde el rol de los recoge pelotas hasta la capacidad de los oficiales para cortar a tiempo cualquier intento de influencia externa.
“La FIFA debe ser más estricta”
El punto que remarca Méndez es que este tipo de incidentes no se quedan solo en una final: se vuelven señal de alerta para organización y control. Y lo conecta con un dato grande: Marruecos será coanfitrión del Mundial 2030, junto a España y Portugal (además de tres partidos conmemorativos en Sudamérica).
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