Xabi Alonso dejó de ser el entrenador del Real Madrid apenas siete meses después de asumir, en una salida “de mutuo acuerdo” que se precipitó tras la derrota 3-2 ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España. En su lugar, el club promovió a Álvaro Arbeloa como solución inmediata desde la estructura interna.
El contraste es brutal: Alonso llegó con el cartel de técnico moderno, metódico y ganador en el Bayer Leverkusen… pero el Real Madrid no siempre se decide por el entrenador “más brillante” desde lo táctico. En el Bernabéu, muchas veces gana el perfil que administra egos, gestiona estados de ánimo y sostiene jerarquías, más que el que intenta imponer un manual de juego.
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El problema del Real Madrid: muchas estrellas, poca conducción
En un vestuario cargado de estrellas, la clave no es únicamente diseñar un plan. Es lograr que lo compren todos, incluso cuando el equipo pierde, cuando hay rotaciones, cuando aparecen suplencias incómodas y cuando los líderes no están de acuerdo. Por eso, cuando el Madrid encuentra estabilidad, suele ser con perfiles tipo Ancelotti o Zidane: entrenadores capaces de dirigir el “ecosistema” (roles, egos, jerarquías, mensajes) y no solo la pizarra. Cuando el equipo entra en crisis, el entrenador táctico muchas veces queda expuesto: si el vestuario no ejecuta con intensidad, el sistema se rompe… y el técnico se queda sin respaldo real.
El análisis de Jorge Ramos tras la salida de Xabi Alonso del Real Madrid
Esta fue una de las reflexiones en Jorge Ramos y su banda a la reacción del por qué Xabi Alonso no pudo brillar en el Real Madrid como lo hizo en la Bundesliga. “Hay técnicos que son para el Real Madrid y hay técnicos buenísimos que no son para el Real Madrid. Hace un rato se nombró a (Enzo) Maresca, muy buen técnico, no es para el Real Madrid”, afirmó Jorge Ramos. Vea a continuación la reflexión completa: