El Mundial de Brasil 2014 marcó un antes y un después en las carreras de dos futbolistas que vivieron el torneo desde extremos completamente opuestos. Mientras James Rodríguez se convirtió en la gran revelación de la Copa del Mundo, Cristiano Ronaldo sufrió una de las participaciones más discretas de su carrera con Portugal. Apenas unas semanas después, ambos compartirían vestidor en el Real Madrid.
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James Rodríguez: el hombre que conquistó Brasil
James llegó al torneo con apenas 22 años y la responsabilidad de liderar a una Colombia que disputaba su primer Mundial desde Francia 1998. Sin Radamel Falcao por lesión, el mediocampista del Mónaco asumió el protagonismo y firmó una actuación histórica.
El colombiano anotó seis goles en apenas cinco partidos, terminó como máximo goleador del Mundial y dejó una de las imágenes más recordadas del torneo: la volea frente a Uruguay en los octavos de final, elegida posteriormente como el Premio Puskás al mejor gol del año. Colombia alcanzó por primera vez los cuartos de final de una Copa del Mundo antes de caer 2-1 ante Brasil.
Cristiano Ronaldo y un Mundial para el olvido
Del otro lado estaba Cristiano Ronaldo. El entonces Balón de Oro llegó a Brasil tras una temporada extraordinaria con el Real Madrid, en la que conquistó la ansiada Décima Champions League. Sin embargo, una tendinitis rotuliana y diversos problemas musculares limitaron su rendimiento durante el Mundial.
Portugal quedó encuadrado en un complicado grupo junto con Alemania, Estados Unidos y Ghana. La goleada 4-0 sufrida ante los alemanes condicionó desde el inicio las aspiraciones lusas. Cristiano únicamente pudo marcar un gol, frente a Ghana, y Portugal quedó eliminada en la fase de grupos por diferencia de goles, un desenlace muy alejado de las expectativas generadas alrededor del capitán portugués.
El Real Madrid reunió dos historias opuestas
Paradójicamente, aquel contraste terminaría acercando a ambos futbolistas.
Tras finalizar el Mundial, el Real Madrid aceleró las negociaciones con el Mónaco y desembolsó alrededor de 80 millones de euros para fichar a James Rodríguez, una contratación impulsada en gran medida por el impacto que había tenido en Brasil.
Así, el máximo goleador del Mundial pasó a compartir vestidor con Cristiano Ronaldo, quien seguía siendo la máxima figura del conjunto blanco. Lo que semanas antes había sido una Copa del Mundo de sensaciones completamente opuestas se transformó en una nueva sociedad dentro del club más laureado de Europa.
Una sociedad que ilusionó al madridismo
La adaptación fue inmediata. En la temporada 2014-15, James registró 17 goles y 18 asistencias, formando parte de un ataque que también integraban Cristiano Ronaldo, Gareth Bale y Karim Benzema. El colombiano encontró en el portugués a uno de sus principales socios ofensivos, suministrándole varias asistencias durante aquella campaña.
Con el paso de los años, las trayectorias volvieron a separarse. Cristiano continuó ampliando su legado con el Real Madrid hasta convertirse en el máximo goleador histórico del club, mientras que James perdió protagonismo tras la llegada de nuevos entrenadores y terminó saliendo cedido al Bayern Múnich antes de abandonar definitivamente la institución.
Dos caminos que se cruzaron en el momento perfecto
Aun así, el verano de 2014 dejó una de las coincidencias más llamativas del fútbol moderno: el jugador que conquistó el Mundial con su talento individual y el que vivió uno de los torneos más complicados de su carrera terminaron defendiendo los mismos colores apenas unas semanas después. Brasil 2014 los mostró en polos opuestos; el Real Madrid terminó reuniéndolos en un mismo equipo.
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