Brasil perdió 2-1 con Francia en el Gillette Stadium de Foxborough en un amistoso de “Road to 26” que se suponía un termómetro rumbo al Mundial, pero terminó siendo otra cosa: un pleito interno a cielo abierto. Kylian Mbappé abrió el marcador, Francia amplió con Hugo Ekitiké y, aunque los galos se quedaron con 10 por la roja a Dayot Upamecano tras revisión de VAR, la Canarinha apenas pudo descontar con Bremer y se quedó sin empate pese a la ventaja numérica.
Lo curioso fue que el pedido de Brasil en plena cancha no fue por un cambio táctico, fue por un nombre. Con el equipo empujando y el partido calentándose, en las gradas se escuchó el mismo coro una y otra vez: “Ole, Ole, Ola, Neymar, Neymar”. No fue una suposición o un rumor de redes sociales, el estadio lo cantó como reclamo, como nostalgia y como presión directa a Carlo Ancelotti.
- LEER MÁS: Mbappé dicta sentencia: Francia somete a un Brasil en construcción
- LEER MÁS: El récord que Kylian Mbappé puede romper vs. la Selección Colombia
El contexto explica el fuego. Neymar quedó fuera de esta Fecha FIFA y se detalló que Ancelotti no lo llamó porque “no está al 100%”, después de que el jugador se perdiera un partido reciente con Santos por fatiga muscular, justo cuando el técnico quería verlo en persona antes de dar la lista. En la previa, el propio Ancelotti había asumido el ruido alrededor del tema: “lo observo todo, lo escucho todo”, pero recordó que su trabajo es tomar decisiones, aunque no gusten.
— siga: out of context brasileirão (@midiafutbr) March 26, 2026
Por eso el partido contra Francia dejó una escena que pesa más que el marcador: Brasil tuvo minutos para agarrarse del empate con un hombre más… y aún así el grito que dominó el ambiente fue el del ausente. La derrota le deja a Ancelotti una pregunta incómoda de cara a la recta final hacia 2026: si el equipo todavía no transmite autoridad en noches grandes, ¿cuánto de ese vacío se llena con funcionamiento y cuánto con su “Rey”? En Boston, la gente ya dio su respuesta.