Ryan García llega a este sábado con la misma expectativa que lo hizo famoso: es un peleador que no solo vende golpes, su imagen conquista también el marketing del mundo del boxeo. “King Ryan” es una figura rara en el boxeo moderno porque mezcla lo clásico (mano rápida, instinto de cazador) con lo nuevo (redes, cultura pop, genera discusión), y por eso sus peleas siempre se sienten como evento.
Ahora, con 27 años y en plena etapa de reconstrucción, tendrá la oportunidad más grande de su carrera al disputar el título mundial wélter del CMB ante Mario Barrios, en el T-Mobile Arena de Las Vegas, este sábado 21 de febrero, en una auténtica noche de PPV.
- LEER MÁS: Mario Barrios vs. Ryan García: Cartelera, horario y dónde ver
- LEER MÁS: “Todo o nada” de KingRy: Ryan García entre la redención y el retiro
Si se quiere entender a Ryan y su estilo de pelear, hay que entender el concepto de velocidad. Su firma es el timing para soltar el gancho de izquierda y el upper en contragolpe, golpes que llegan antes de que el rival termine de pensar y que suelen cambiar peleas en un instante. Sus números acompañan esa forma de boxear: tiene 24 triunfos y 20 nocauts, una tasa de definición altísima para alguien que también ha sabido ganar rounds a distancia cuando toca administrar.
Su ascenso fue rápido y muy visible: se consolidó con una victoria de carácter ante Luke Campbell (se levantó de la lona y lo paró), encadenó nocauts llamativos y se instaló como uno de los nombres jóvenes más atractivos del boxeo estadounidense. Pero su carrera también ha ido a golpes de realidad: la derrota por KO ante Gervonta Davis le marcó límites en la élite, aunque después respondió con un nocaut sobre Oscar Duarte que lo devolvió al radar. En el papel, el talento siempre estuvo, lo que ha variado ha sido la consistencia.
Ver esta publicación en Instagram
La parte incómoda del perfil es que Ryan no ha tenido un camino lineal. Su pelea con Devin Haney terminó declarada No Contest y el episodio derivó en sanciones. García dio positivo por ostarine (enobosarm) en muestras tomadas el día previo y el día del combate, según el informe de VADA que reportaron medios especializados. La contramuestra (“B”) también resultó positiva, confirmando el hallazgo. Luego, la Comisión Atlética de Nueva York (NYSAC) lo suspendió un año (hasta el 20 de abril de 2025, condicionado a presentar un test limpio), le impuso multa/forfeiture y el resultado de la pelea se cambió a “no contest”.
Cuando volvió a máxima vitrina, perdió por decisión ante Rolando “Rolly” Romero en Times Square en una actuación que recibió críticas por baja urgencia y producción ofensiva. Entre suspensiones, demandas y una carrera que a ratos pareció ir más rápido en redes que en el ring, esta etapa se lee como una búsqueda de “volver a ser boxeador” antes que celebridad.
Ver esta publicación en Instagram
Por eso el choque con Mario Barrios es tan definitorio porque no es solo otra pelea grande, es la chance de convertirse por primera vez en campeón mundial absoluto (y además en wélter, una división históricamente pesada). Barrios llega como monarca del CMB, con experiencia en peleas duras y un perfil de campeón que sabe sobrevivir en noches tensas, así que el reto para Ryan será doble: romper la guardia y también la narrativa de inconsistencia.