Los reportes son muy claros y Antoine Griezmann finalmente dará fin a su ciclo en Europa y la MLS será su próximo destino. Luego de varias semanas de rumores, el francés ya está negociando cómo se va y con qué estatus llega a los Estados Unidos, porque entiende que su última etapa no puede sonar a un capricho. Por eso, mientras en España se habla de un viaje a Florida para dejar todo amarrado con Orlando City, la operación se está cocinando más como un cierre de ciclo, que como un fichaje de última hora. Y para ello se estarían hablando de tres condiciones.
La primera condición es la más clara: no moverse a mitad de temporada. En varios medios españoles cuentan que Griezmann aprovechó el parón para avanzar el acuerdo, pero con una idea pactada con el Atlético: terminar la temporada en el Metropolitano, concentrarse en la recta final y salir por la puerta grande. Esta es la mejor forma de evitar ruido interno y no dinamitar un vestidor en plena pelea por títulos, y más con su antecedente cuando fichó por el Barcelona.
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La segunda condición es de jerarquía y llegar como lo que es y no como “otro fichaje europeo”. Orlando lo persigue porque tiene abierta una plaza de Designated Player (jugador franquicia) y porque, además, posee sus discovery rights en MLS. Esto traducido es que el club puede ofrecerle un rol de estrella desde el día uno, con salario y marketing de primer nivel, y asegurarse que el proyecto se construya alrededor de él.
La tercera condición mezcla tanto contrato, como ‘narrativa’. Según Fabrizio Romano, sería un acuerdo de dos años con opción de uno más. Sumado a esto, en España se menciona que el Atlético y el jugador asumen que, aunque se separen, Griezmann mantendría un vínculo como embajador rojiblanco en Estados Unidos. O sea que no solo se va a la MLS, sino que se va dejando una puerta abierta y cuidando la marca “Atlético” en el mercado.
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Griezmann esta temporada suma 42 partidos oficiales, 13 goles, 4 asistencias y 1,928 minutos, todavía vigente, influyente y con peso de líder. Y lo que le queda por delante no es menor ya que en LaLiga el equipo viene de un golpe duro en el derbi (3-2 ante el Real Madrid) que lo obliga a no volver a regalar puntos si quiere sostenerse en la pelea alta, mientras en Europa el reto es de los que definen carreras: el Atlético está en cuartos de Champions y le toca un cruce de máxima tensión contra el Barcelona, además de tener en el horizonte la final de Copa del Rey ante la Real Sociedad (18 de abril), un posible último gran título antes de su salida.