En una noche cargada de la tensión eléctrica que solo un derbi vasco puede generar, la Real Sociedad dio un paso de gigante hacia la final de la Copa del Rey al vencer 0-1 al Athletic Club en el partido de ida de las semifinales. San Mamés fue testigo de una batalla táctica donde el orden donostiarra terminó pesando más que el empuje de los “Leones”.
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A pesar de la derrota, la gran figura del encuentro para los locales fue, sin duda, Alex Padilla. El guardameta del Athletic Club cuajó un partido soberbio, deteniendo 5 de los 6 remates directos de la Real Sociedad, incluyendo un par de intervenciones a quemarropa que mantuvieron al equipo vivo hasta el último suspiro.
Para la afición mexicana, la actuación de Padilla es una mezcla de sorpresa y redención. En México no se le recuerda precisamente con cariño tras su paso por los Pumas de la UNAM, donde su nivel fue duramente cuestionado y su salida se dio por la puerta de atrás. Sin embargo, en la “Catedral”, el arquero demostró una madurez y unos reflejos que explican por qué se ha ganado la confianza en Bilbao, alejando los fantasmas de su etapa en Ciudad Universitaria.
El único que pudo vencer la resistencia de Padilla fue Beñat Turrientes. El mediocampista txuri-urdin aprovechó una de las pocas grietas en la zaga rojiblanca al minuto 62′ para marcar el gol que pone en ventaja a la Real de cara a la vuelta en San Sebastián.
Aunque el Athletic intentó empujar, las estadísticas reflejan la superioridad de los visitantes en las áreas clave:
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Peligro en el arco: La Real generó 13 remates, de los cuales 6 fueron a puerta, exigiendo al máximo a Padilla. El Athletic disparó 12 veces, pero solo 3 fueron con dirección al arco.
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Posesión: Los donostiarras controlaron el 52% del balón y completaron 464 pases con un 85% de precisión, desesperando por momentos al cuadro local.
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Intensidad de derbi: Como era de esperarse, el juego fue muy físico. Se cometieron 28 faltas totales y el árbitro mostró 4 tarjetas amarillas.
El Athletic de Padilla tendrá ahora la difícil tarea de remontar en el Reale Arena. Si el portero mantiene este nivel, los Leones aún tienen licencia para soñar con la final.

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