Lo que comenzó como una pesadilla para los dirigidos por Luis Enrique terminó en una exhibición de carácter, liderada por un estelar Désiré Doué que cambió por completo el rumbo del encuentro.
- LEER MÁS SOBRE: Mónaco 2-3 PSG: Resultado, goles y estadísticas
- LEER MÁS SOBRE: Caos en Lisboa: Vinicius Jr sufre racismo en Da Luz
El planteamiento inicial del PSG sufrió un revés tempranero no solo en el marcador, sino en su estructura. Ousmane Dembélé inició como titular, pero su participación fue breve y desafortunada; tras un inicio errático y aquejado por una lesión, el extremo francés tuvo que abandonar el campo prematuramente.
Fue entonces cuando Désiré Doué saltó al terreno de juego. Su entrada no solo fue un cambio de nombres, sino un cambio de cara absoluto para el PSG. Doué inyectó la verticalidad y el desequilibrio que Dembélé no pudo aportar, convirtiéndose en la pesadilla de la zaga monegasca:
-
Reacción inmediata: Tras el doblete de Folarin Balogun (1′ y 18′) que tenía al Mónaco arriba, Doué inició la rebelión al minuto 29′ con un gol vital que recortó distancias.
-
Sentencia final: Al minuto 67′, Doué volvió a aparecer para firmar su doblete personal y sellar la voltereta definitiva, confirmando que su ingreso fue la clave del éxito parisino.
Monólogo parisino y resistencia monegasca
A pesar de la paridad en el marcador final, las estadísticas reflejan un dominio abrumador del conjunto de la capital:
-
Asedio total: El PSG registró una cifra impresionante de 29 remates totales, de los cuales 12 fueron a puerta, obligando al arquero local a emplearse a fondo. Por su parte, el Mónaco fue extremadamente efectivo, anotando dos goles en solo 4 tiros al arco.
-
Control absoluto: La posesión fue un monólogo del PSG con el 79%, completando 716 pases con una precisión quirúrgica del 94%.
-
Punto de quiebre: La expulsión de Aleksandr Golovin al minuto 48′ dejó al Mónaco con diez hombres, facilitando que el PSG volcara el campo a su favor con 8 tiros de esquina frente a solo 1 del equipo local.
El gol de Achraf Hakimi al 41′ sirvió de puente para que el PSG se fuera al descanso con la moral alta, preparando el escenario para que Doué terminara la obra en el complemento. El París regresa a casa con una ventaja mínima pero moralmente gigantesca.
