En un encuentro marcado por la calidad futbolística pero manchado por incidentes extradeportivos, el Real Madrid se impuso 1-0 al Benfica en la ida de los play-offs de la UEFA Champions League. El solitario gol de Vinícius Júnior bastó para darle la ventaja a los merengues en una noche donde el reglamento y el protocolo fueron tan protagonistas como el balón.
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Tras una primera mitad sin goles, el desequilibrio llegó al minuto 50′. Vinícius Júnior aprovechó su velocidad para romper el bloque defensivo luso y anotar el único tanto del partido. Sin embargo, la celebración del brasileño encendió los ánimos en el Estadio da Luz, desencadenando una serie de altercados y una interrupción del juego por presuntos insultos racistas que obligaron al árbitro a activar el protocolo de la UEFA.
Más allá de la técnica, el partido se transformó en una batalla física constante:
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Fricción constante: Se registraron 15 faltas totales en un ambiente sumamente cortado, con el Real Madrid cometiendo 9 infracciones frente a las 6 del Benfica.
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Control bajo presión: A pesar de la dureza del encuentro, el Madrid logró mantener el orden, registrando un 56% de posesión y una precisión en los pases del 90% (618 pases completados).
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Peligro constante: El conjunto español fue superior en ataque con 15 remates totales y 8 tiros al arco, exigiendo al máximo a la zaga local. El Benfica, por su parte, intentó responder con 9 disparos, pero solo 3 llevaron dirección de portería.
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Tarjetas y advertencias: El colegiado tuvo que emplearse a fondo para no perder el control, repartiendo 2 tarjetas amarillas por bando para frenar la intensidad de los jugadores.
El Real Madrid se lleva una renta mínima a la capital española, pero el partido deja una sensación de hostilidad que promete una vuelta volcánica en el Santiago Bernabéu.
