Para el público latino en Estados Unidos, la conversación sobre “representación” en el deporte no empezó con un hashtag ni con una campaña de marketing, ni mucho menos con show de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Superbowl. Empezó mucho antes: con una pelea por ser visto, por contar la historia completa y por abrir puertas en ligas que durante décadas tuvieron reglas (algunas no escritas) sobre quién podía estar en el centro del escenario. Black History Month existe precisamente para eso: para recordar que el deporte también es identidad, poder y acceso.
1. 1926: nace la idea de “contar la historia que faltaba”
Cuando Carter G. Woodson impulsó la “Negro History Week” en 1926 (origen de lo que luego sería Black History Month), plantó la base de algo que hoy suena obvio, pero no lo era: si no se cuenta, no existe. Esa lógica es la misma que explica por qué hoy se discute representación latina en la NFL, la MLB o el soccer: no es solo quién juega, sino quién aparece en el relato.
2. 1947: Jackie Robinson y la puerta que cambió el deporte profesional
El 15 de abril de 1947, Jackie Robinson rompió la barrera racial en MLB con los Dodgers. Ese momento es más que béisbol ya que es el antecedente directo de cómo el deporte estadounidense aprendió (a la fuerza) que el talento no tiene color. Para los latinos, la lectura también es inmediata porque cada vez que un jugador latino o afro-latino ocupa un rol protagónico, lo hace en una industria que ya vivió (y aún vive) la tensión entre tradición, prejuicio y cambio.
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3. 1968: el podio de México y el deporte como plataforma
En los Juegos Olímpicos de 1968, en Ciudad de México, Tommie Smith y John Carlos levantaron el puño en el podio del 200m. El gesto dejó una lección que hoy explica mucho del presente: el deportista no es solo atleta, también es voz. Y ese concepto conecta con la representación latina actual: cuando una figura latina habla de identidad, racismo, migración o comunidad, está usando la misma plataforma que el deporte aprendió a escuchar desde hace décadas.
4. 1972: Title IX y el “pipeline” que cambió el juego
Title IX (1972) prohibió la discriminación por sexo en programas educativos con fondos federales y transformó el acceso al deporte para niñas y mujeres en EE.UU. Debido a esto, se permitió en gran parte el crecimiento de atletas latinas (y afro-latinas) en escuelas, universidad y alto rendimiento. Esto significó más oportunidades, más visibilidad, más carreras deportivas posibles.
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5. 2016: Kaepernick y la era moderna del atleta con mensaje
En 2016, Colin Kaepernick inició las protestas durante el himno en la NFL, llevando el debate de justicia racial al centro del deporte más visto del país. Ese giro sigue vigente y ayuda a entender por qué hoy la representación latina ya no se limita al “orgullo”: también incluye conversación social, postura, comunidad y cultura. En otras palabras: el deporte dejó de ser neutral, y eso también redefinió cómo se cuenta (y se escucha) a los latinos en el deporte estadounidense.