Lejos de la locura y el intercambio de golpes del 5-4 en la ida, el París Saint-Germain demostró en el Allianz Arena que no solo es una máquina de atacar, sino también un bloque capaz de resistir y manejar los tiempos. Tras empatar 1-1 (global 6-5) ante el Bayern de Múnich, el equipo de Luis Enrique se clasificó para su segunda final de Champions consecutiva, donde buscará revalidar el título el próximo 30 de mayo en el Puskas Arena.
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El guion del partido cambió por completo apenas a los dos minutos y 20 segundos. Una conducción eléctrica de Kvaratskhelia, tras una pared precisa con Fabián Ruiz, rompió la línea defensiva de Upamecano. El georgiano sirvió el balón para que Ousmane Dembélé definiera con contundencia, poniendo el 0-1 y silenciando a los 70,000 espectadores.
A pesar de la necesidad del Bayern, el PSG exhibió una destreza defensiva inusual, anulando a figuras como Musiala y Harry Kane durante casi todo el encuentro.
Superada la media hora de juego, la polémica se apoderó del Allianz Arena cuando Vincent Kompany estalló en protestas por una mano de Joao Neves dentro del área tras un despeje de Vitinha; sin embargo, ni el colegiado Joao Pinheiro ni el VAR consideraron que la acción fuera punible.
En medio de esa tensión, el encuentro también se convirtió en un duelo de porteros: Manuel Neuer evitó el 0-2 con una gran intervención ante un cabezazo de Neves, mientras que Safonov respondió con total seguridad ante las tímidas llegadas de Olise y Musiala para mantener la ventaja parisina.
El Bayern insistió con más orgullo que claridad, chocando contra un bloque parisino rocoso y solidario. No fue hasta el minuto 94 cuando Harry Kane logró cazar un balón para poner el empate definitivo, un gol que sirvió para la estadística pero que llegó demasiado tarde para inquietar la clasificación francesa.
El PSG llega a Budapest como el gran favorito y con la memoria fresca de su exhibición del año pasado. Sin embargo, en la final le espera un Arsenal que, bajo la batuta de Mikel Arteta, llega invicto y con una propuesta defensiva que no permitirá los espacios que los parisinos han aprovechado hasta ahora.
