En un giro inesperado tras su exhibición copera, el Atlético de Madrid sufrió un duro correctivo al caer 3-0 frente al Rayo Vallecano en el Estadio de Butarque. El equipo de Iñigo Pérez dio una lección de intensidad y eficacia, desnudando las carencias de un conjunto colchonero que pasó de la gloria histórica a la impotencia en apenas unos días.
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El Rayo Vallecano salió a morder y encontró el premio a su valentía en un cierre de primera parte frenético que dejó al Atleti contra las cuerdas:
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El primero de la tarde: Fran Pérez Martínez rompió el celofán al minuto 40′, aprovechando el empuje local para poner el 1-0.
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Golpe psicológico: Justo antes del entretiempo (45′), Óscar Valentín aumentó la ventaja, mandando al Rayo al descanso con un 2-0 que pesaba como una losa sobre los hombros de Simeone.
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La sentencia: Ya en la segunda mitad, Nobel Mendy cerró la cuenta al minuto 76′, desatando la locura en las gradas de Vallecas y sellando una tarde redonda para los locales.
Al igual que le sucedió al Barcelona frente a ellos hace unos días, el Atlético de Madrid cayó en la trampa de la tenencia inútil del balón:
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Dominio sin profundidad: El Atleti tuvo el 57% de la posesión y completó 411 pases con un 84% de precisión, pero fue incapaz de transformar ese control en peligro real.
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Efectividad vallecana: El Rayo, con solo el 43% de la pelota, fue mucho más punzante. De sus 10 remates totales, 7 fueron directo a puerta (un impresionante 70% de efectividad), mientras que el Atlético solo pudo inquietar con 3 tiros al arco de 9 intentos.
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Batalla en el campo: El encuentro fue áspero, con 24 faltas totales (13 del Atleti y 11 del Rayo). La frustración visitante se reflejó en las 3 tarjetas amarillas que recibieron, frente a solo una de los locales.
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Córners desperdiciados: Los de Simeone buscaron el descuento mediante el balón parado con 8 tiros de esquina, el doble que su rival, pero la zaga de Iñigo Pérez se mostró imbatible por aire.
Este resultado frena en seco la euforia rojiblanca y reafirma la fortaleza del Rayo en casa, demostrando que en Vallecas no se gana con el escudo, sino con la intensidad que hoy le faltó al equipo del Manzanares.
El naufragio de Obed Vargas en la medular
Uno de los puntos más críticos en el esquema de Simeone fue el rendimiento de Obed Vargas. El joven mediocampista, que venía siendo una pieza de confianza, no tuvo un buen juego y se vio superado constantemente por la intensidad del Rayo.
Vargas se mostró impreciso en la entrega y llegó tarde a las coberturas, viéndose asfixiado por la presión de Óscar Valentín y Unai López. Su falta de ritmo para distribuir el esférico contribuyó a que la posesión del Atlético fuera lenta y previsible, lo que terminó facilitando la labor defensiva de los dirigidos por Iñigo Pérez. Fue una tarde de aprendizaje forzado para el juvenil, quien no logró encontrar los espacios ni imponer la jerarquía que el equipo necesitaba para romper el bloque vallecano.
