A Alex Avellanet el fútbol primero le llegó como frustración. Ella misma recuerda que en Uruguay, cuando era niña, no la dejaban jugar porque “las mujeres no jugaban al fútbol”. Ese “no” terminó empujándola hacia otro lugar: si no podía ser futbolista, iba a meterse en el negocio del fútbol para abrir puertas desde adentro. Hoy, instalada desde hace años en Estados Unidos, Avellanet se convirtió en un nombre que aparece en eventos de industria, proyectos comerciales y redes de contactos donde el deporte se cruza con sponsors, gobiernos y marca.
Su gran salto tanto simbólico como profesional fue romper un techo que todavía pesa en el fútbol: Avellanet se transformó en la primera mujer uruguaya en obtener la licencia de agente FIFA. En una entrevista con Ovación, explicó qué significa eso en términos prácticos: “poder representar jugadores y clubes y operar transferencias con alcance global, con una licencia válida para trabajar en decenas de mercados”.
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Pero su perfil no se quedó solo en “agente” ya que ella misma se describe como alguien que hace desarrollo de oportunidades de negocio, relaciones gubernamentales, patrocinios y proyectos, y ha trabajado en iniciativas con FIFA, Conmebol y Concacaf, además de futbolistas y clubes.
En Miami, su nombre también aparece ligado al ecosistema local rumbo a 2026 toda vez que es figura en el board de Miami SCORES (Powered by Concacaf), una organización con impacto comunitario, y ha sido panelista en conferencias de industria como Soccerex Miami, donde participó en una sesión sobre crecimiento global del fútbol de clubes femenil.
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En este especial del Mes de la Mujer: Avellanet representa a la mujer latina que entendió que el poder en el deporte no está solo en la cancha. A veces está en el contrato, en el patrocinio, en la mesa con autoridades y en el networking que abre puertas para otros. Y ella, que de niña se “escondía para jugar”, hoy se mueve en el negocio para que a otras ya no les toque esconderse.