La Finalissima tendría que ser un partido de fiesta entre la Argentina campeón de América contra España campeón de Europa, pero hoy es un problema. El plan original, con el duelo programado para el 27 de marzo en el Lusail de Doha, quedó atrapado por la incertidumbre regional y la UEFA ya avisó que aplazará la decisión definitiva sobre la sede mientras evalúa si Qatar puede garantizar condiciones para jugar. Y ahí es donde Conmebol queda en el centro del fuego ya que el partido es suyo en términos de organización y también lo son las consecuencias.
La encrucijada nace de una decisión previa porque Conmebol cerró el acuerdo para llevar el evento a Qatar, con un comité organizador local a cargo de “entregar” el partido, y con una inversión catarí fuerte para quedarse con una vitrina que reúne a Messi y a la nueva generación española. En otras palabras: no es solo “jugar en Doha”, es un paquete comercial ya armado, con compromisos y dinero sobre la mesa. Romper eso, a días del partido, no es cambiar de estadio: es abrir un lío contractual.
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Este fue uno de los temas de conversación en el podcast Al Tiro Libre, de Unanimo Deportes (descárgalo ya aquí), y allí Elizabeth Patiño y Ricardo Mayorga discutieron sobre el peligro que supone hoy jugar un partido de fútbol en Qatar. “¿Van a jugar en medio de los bombazos?”, fue una de las cuestiones a lugar.
El problema es que Qatar dejó de ser una sede “neutral” y pasó a ser una sede en duda. La federación qatarí suspendió torneos por la escalada de tensión en la región, y aunque las autoridades han movido fichas para reactivar el fútbol y sostener el evento, el ruido ya contaminó todo: la RFEF pide claridad porque el calendario se le viene encima y la logística de selecciones no se improvisa en 48 horas.
Por eso Conmebol está contra la pared entre mantener Qatar y confiar en que el operativo de seguridad aguante, o mover la Finalissima a Europa (Londres ha aparecido como opción fuerte y también se mencionan alternativas en Italia) con el partido mucho más “a mano” para la mayoría de futbolistas… pero pagando el precio de desarmar lo firmado.