El marcador de 4-0 es el reflejo de un Barcelona que tuvo el balón pero no el control. Los culés registraron un 65% de posesión y completaron la increíble cifra de 613 pases con un 92% de precisión; sin embargo, fue una tenencia estéril que no se tradujo en peligro real.
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En contraste, el Atlético de Madrid fue un monumento a la efectividad:
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Contundencia: Con solo el 35% de la pelota, el Atleti generó 11 remates, de los cuales 6 fueron a portería y 4 terminaron en gol.
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Defensa de hierro: A pesar de los 13 disparos del Barcelona, la zaga colchonera solo permitió 4 remates al arco, todos bien contenidos o bloqueados.
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Intensidad: El Atleti forzó el error rival mediante la presión, provocando que el Barça cometiera 10 faltas y sufriera la expulsión de Eric García al quedar expuesto como último hombre.