Philadelphia 76ers completó una de las mayores transformaciones del mercado de la NBA. Después de terminar con récord de 45-37 y ser eliminado por New York Knicks en la segunda ronda, el equipo incorporó a dos campeones para intentar romper definitivamente su techo.
Jaylen Brown llegó desde Boston Celtics a cambio de Paul George, dos selecciones de primera ronda y otras dos de segunda. El MVP de las Finales de 2024 viene de promediar máximos personales de 28.7 puntos, 6.9 rebotes y 5.1 asistencias.
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La contratación de LeBron representa una oportunidad prácticamente irrepetible. El máximo anotador histórico de la NBA firmó por dos temporadas y ocho millones de dólares, con opción de jugador. Durante su última campaña produjo 20.9 puntos, 7.2 asistencias y 6.1 rebotes.
La alineación inicial podría estar integrada por Tyrese Maxey, VJ Edgecombe, Brown, LeBron y Joel Embiid. James asumirá buena parte de la creación ofensiva, permitiendo que Maxey ataque con mayor libertad y que Embiid reciba el balón en posiciones más favorables.
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Brown también mejora considerablemente la defensa exterior. Su capacidad para enfrentar a las principales figuras rivales puede liberar a LeBron y Maxey de las asignaciones más exigentes. Nick Nurse contará con tamaño, fuerza y versatilidad para cambiar marcas durante los playoffs.
La convivencia ofensiva será el primer desafío. Embiid, Brown, Maxey y LeBron necesitan el balón, mientras ninguno de los cinco titulares es un especialista puro desde el perímetro. Anfernee Simons y otros integrantes de la segunda unidad deberán aportar lanzamiento para evitar que los espacios se reduzcan.
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La salud será todavía más importante. LeBron comenzará su temporada número 24 con 41 años y Embiid solamente disputó 38 encuentros durante la campaña anterior. Además, el elevado precio pagado por Brown confirma que Philadelphia dispone de una ventana corta para ganar antes de enfrentar consecuencias deportivas y financieras.
Las dos llegadas convierten a los 76ers en candidatos reales, pero también eliminan las excusas. Philadelphia no conquista el campeonato desde 1983 ni alcanza las Finales de Conferencia desde 2001. Con cuatro figuras y un entrenador campeón, cualquier resultado inferior a competir por el título será considerado un fracaso.